Psicólogo para ansiedad en Majadahonda
Cuando la preocupación, el miedo, la tensión o los síntomas físicos empiezan a ocupar demasiado espacio en tu vida, entender qué está ocurriendo es el primer paso para poder cambiarlo. En Well Being Psicólogos Majadahonda abordamos los problemas de ansiedad desde una evaluación individual y un tratamiento psicológico adaptado a cada persona.
No necesitas saber si tienes un trastorno concreto ni llegar a consulta con un diagnóstico. Puedes pedir ayuda simplemente porque notas que estás viviendo demasiado tiempo en alerta, te cuesta desconectar, evitas situaciones que antes afrontabas con normalidad o tienes la sensación de que la ansiedad está empezando a decidir por ti.
Un problema frecuente que puede afectar profundamente a la vida cotidiana
La ansiedad es una reacción humana normal. Los datos que aparecen a continuación se refieren específicamente a trastornos de ansiedad registrados o estimados, no a cualquier episodio de nerviosismo o preocupación. Esta diferencia es importante: sentir ansiedad no significa automáticamente padecer un trastorno.
Aun con esa precisión, las cifras permiten entender la magnitud del problema. El Ministerio de Sanidad registró en España en 2023 una prevalencia de 111,3 casos de trastornos de ansiedad por cada 1.000 habitantes. La Organización Mundial de la Salud estima, por su parte, que en 2023 vivían con un trastorno de ansiedad alrededor de 470 millones de personas en el mundo.
Casos registrados por cada 1.000 habitantes. Fuente: Ministerio de Sanidad, Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024, datos correspondientes a 2023.
Fuente: Organización Mundial de la Salud. La estimación se refiere a personas con trastornos de ansiedad que necesitan atención.
¿Cuándo deja la ansiedad de ser una respuesta normal?
La ansiedad cumple una función adaptativa. Ante una situación que interpretamos como amenazante, incierta o importante, el organismo activa recursos para reaccionar: aumenta la atención, cambia la respiración, se incrementa la tensión muscular y nuestra mente presta más atención a todo aquello que podría suponer un peligro.
Esa reacción puede aparecer antes de un examen, una entrevista, una conversación difícil, un viaje o una decisión importante sin que exista ningún trastorno. El problema comienza cuando la alarma se activa de manera excesiva, aparece con demasiada frecuencia, cuesta mucho regularla o empieza a interferir en áreas importantes de la vida.
No siempre se manifiesta como una crisis intensa. Algunas personas viven durante meses con una preocupación casi constante. Repasan conversaciones, anticipan problemas, necesitan comprobar que todo está bajo control, buscan continuamente tranquilidad o intentan prevenir cualquier escenario negativo. Pueden seguir trabajando, estudiando y ocupándose de sus responsabilidades, pero lo hacen con un enorme coste mental.
Otras personas experimentan sobre todo síntomas físicos: palpitaciones, tensión, mareo, molestias digestivas, opresión, dificultad para respirar, temblor o alteraciones del sueño. También puede aparecer la sensación de que algo grave va a ocurrir o un miedo intenso a perder el control.
Si quieres ampliar esta diferencia entre una reacción adaptativa y un problema que empieza a condicionar la vida, puedes consultar nuestro artículo sobre cuándo la ansiedad empieza a ser preocupante .
La ansiedad no consiste simplemente en «estar nervioso»
La experiencia de ansiedad combina pensamientos, emociones, respuestas corporales y conductas. Dos personas pueden describir problemas muy distintos aunque ambas utilicen la palabra ansiedad. Por eso una valoración psicológica no se limita a comprobar si existe un listado de síntomas: intenta entender cómo se relacionan entre sí y qué está manteniendo el malestar.
Preocupación difícil de detener
Pensamientos repetitivos sobre lo que podría salir mal, necesidad de anticiparlo todo, dificultad para desconectar o sensación de que la mente continúa funcionando incluso cuando quieres descansar.
Activación física
Palpitaciones, tensión muscular, presión en el pecho, sudoración, molestias digestivas, sensación de ahogo, mareo, hormigueo o un estado corporal general de alerta.
Hipervigilancia
Estar demasiado pendiente de las propias sensaciones, del comportamiento de otras personas o de señales que puedan confirmar que existe un problema o que algo malo está a punto de ocurrir.
Evitación
Dejar de conducir, viajar, hablar en público, utilizar transportes, asistir a reuniones, permanecer solo o realizar actividades asociadas a la aparición de ansiedad.
Sueño y concentración
Dificultad para conciliar el sueño, despertar con preocupaciones, cansancio, irritabilidad, problemas de concentración o sensación de saturación mental.
Búsqueda de seguridad
Pedir tranquilidad repetidamente, comprobar síntomas, revisar, planificar en exceso o necesitar determinadas conductas para sentir alivio. A corto plazo tranquilizan; a largo plazo pueden mantener el problema.
El círculo de la ansiedad
Uno de los aspectos más importantes del tratamiento consiste en comprender por qué determinadas respuestas que parecen útiles en el momento pueden terminar reforzando la ansiedad. La evitación es un buen ejemplo: si salir de una situación reduce inmediatamente el malestar, el cerebro puede aprender que escapar era necesario para estar a salvo.
El trabajo psicológico busca identificar el ciclo particular de cada persona y modificar progresivamente aquello que lo mantiene. No se trata de obligarse a «pensar en positivo», sino de desarrollar formas más flexibles y ajustadas de interpretar, tolerar y afrontar lo que ocurre.
No existe una única forma de ansiedad
«Ansiedad» es un término amplio. Una evaluación permite determinar si existe un patrón concreto, varios problemas relacionados o una respuesta de ansiedad asociada a una etapa vital especialmente difícil. El diagnóstico, cuando resulta necesario, debe establecerlo un profesional tras una valoración adecuada.
Preocupación generalizada
La preocupación se extiende a diferentes ámbitos —trabajo, salud, familia, economía o futuro— y resulta difícil «apagar» la mente. Puede acompañarse de inquietud, tensión, irritabilidad, fatiga o dificultades para dormir.
Crisis de ansiedad o pánico
Episodios de miedo muy intenso acompañados de síntomas físicos como palpitaciones, falta de aire, mareo o temblor. El temor a que se repitan puede provocar cambios importantes en la conducta. Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre ataques de pánico .
Ansiedad social
El miedo se centra en ser observado, evaluado, criticado o quedar en evidencia ante otras personas. Puede aparecer al hablar, relacionarse, comer delante de otros, participar en reuniones o afrontar situaciones sociales. Consulta también nuestra guía sobre ansiedad social .
Fobias y evitaciones
Determinados objetos, animales, entornos o situaciones provocan una respuesta de miedo muy intensa. Con el tiempo, la persona puede organizar una parte creciente de su vida para evitar aquello que teme.
Cómo trabajamos la ansiedad en Well Being
No todas las personas necesitan exactamente la misma intervención. Antes de seleccionar técnicas, necesitamos comprender qué tipo de ansiedad aparece, desde cuándo, qué la desencadena, cómo reaccionas ante ella, qué impacto está teniendo y qué factores personales, familiares, laborales o vitales pueden estar relacionados.
Las guías clínicas incluyen intervenciones psicológicas estructuradas, entre ellas la terapia cognitivo-conductual, dentro de los tratamientos con evidencia para diferentes trastornos de ansiedad. En Well Being el trabajo se adapta al caso y a los objetivos de la persona, desde una perspectiva integradora y evitando aplicar una misma receta a todos los pacientes.
Exploramos síntomas, situaciones desencadenantes, antecedentes, estrategias de afrontamiento y repercusión en las distintas áreas de tu vida.
Construimos contigo una explicación comprensible de lo que está ocurriendo y de los mecanismos que pueden estar manteniendo el problema.
Seleccionamos estrategias adecuadas al caso para trabajar pensamientos, activación, evitación, regulación emocional, incertidumbre o conductas de seguridad.
Revisamos avances, dificultades y herramientas para que puedas afrontar las situaciones con una autonomía cada vez mayor.
Una intervención basada en lo que mantiene tu ansiedad
En algunas personas tiene especial peso la anticipación catastrofista; en otras, las sensaciones físicas; en otras, la evitación, el perfeccionismo, la necesidad de control o la intolerancia a la incertidumbre. También pueden coexistir problemas de estado de ánimo, estrés laboral, dificultades de sueño, trauma, TOC u otras condiciones que hacen necesario ampliar la evaluación.
Cuando resulta adecuado, el tratamiento puede incluir psicoeducación, observación de patrones, trabajo cognitivo, entrenamiento en regulación, exposición progresiva a determinadas situaciones, reducción de conductas de seguridad y práctica de herramientas fuera de consulta. El contenido y el ritmo se adaptan a cada proceso.
Puedes conocer con más detalle nuestro servicio general de terapia psicológica para adultos en Majadahonda .
La psicoterapia y la atención psiquiátrica no son opciones incompatibles. Algunas situaciones pueden requerir valoración médica o un abordaje coordinado. Well Being cuenta también con servicio de psiquiatría en Majadahonda .
Profesionales con experiencia en ansiedad
La asignación del profesional no debería depender únicamente de que exista un hueco disponible. En Well Being contamos con varios psicólogos dentro del servicio de atención a adultos y buscamos que la experiencia y formación del terapeuta encajen con el motivo de consulta.
Herminia Castilla
Herminia es uno de los perfiles del equipo de Well Being con experiencia específica en intervención con adultos y adolescentes, trastornos del estado de ánimo, fobias, TOC y problemas relacionados con la ansiedad. Su formación incluye orientación cognitivo-conductual, sistémica y humanista, además de formación específica en trauma y EMDR.
Esto no significa que todas las personas que consulten por ansiedad deban ser atendidas por la misma profesional. Al reservar, podremos orientarte según las características de tu caso, tus necesidades y la disponibilidad del equipo.
Conocer el perfil profesional de Herminia →
No es necesario esperar a encontrarte al límite
Puede ser un buen momento para pedir ayuda cuando la ansiedad aparece con frecuencia, resulta difícil de controlar, afecta al descanso o la concentración, te obliga a realizar un esfuerzo excesivo para mantener tus responsabilidades o te lleva a evitar cada vez más situaciones.
Otra señal importante es el espacio mental que ocupa. Tal vez sigues haciendo las mismas cosas, pero pasas muchas horas anticipando, comprobando, buscando tranquilidad o intentando asegurarte de que nada inesperado ocurra. La pregunta no es únicamente «¿mi ansiedad es suficientemente grave?», sino también «¿cuánto está condicionando mi manera de vivir?».
Tampoco necesitas disponer de un diagnóstico. Una primera sesión puede servir para ordenar la información, explorar qué está ocurriendo y determinar si un proceso de psicoterapia puede ayudarte.
Si quieres empezar por algunas pautas generales, también puedes leer nuestro artículo aprender a gestionar la ansiedad .
La ansiedad puede producir síntomas físicos intensos, pero no debe asumirse automáticamente que cualquier dolor torácico, dificultad respiratoria, desmayo, síntoma neurológico u otro problema nuevo se debe a la ansiedad. Si existe una posible urgencia médica, debe solicitarse la valoración sanitaria correspondiente.
La primera sesión puede ayudarte a empezar a poner orden
No necesitas explicar perfectamente lo que te pasa. Cuéntanos qué estás sintiendo, desde cuándo ocurre y cómo está afectando a tu vida. A partir de ahí podremos valorar contigo el siguiente paso.
Reserva terapia psicológica para la ansiedad
Para los problemas de ansiedad en adultos utilizamos en Amelia el servicio Terapia psicológica Adultos. El sistema te mostrará los profesionales asignados al servicio y los horarios disponibles para que puedas elegir la cita que mejor encaje contigo.
Si prefieres terapia por videollamada, también puedes consultar nuestro servicio de psicólogo online .
Dudas frecuentes sobre la ansiedad y su tratamiento
¿Cómo sé si lo que tengo es ansiedad normal o un problema que necesita tratamiento?
Sentir ansiedad no significa necesariamente padecer un trastorno. La ansiedad es una respuesta normal ante situaciones que percibimos como importantes, inciertas o amenazantes. Puede aparecer antes de un examen, una entrevista de trabajo, una conversación difícil, una enfermedad, un cambio vital o cualquier situación en la que sentimos que existe algo relevante en juego. En esos contextos, cierta activación puede incluso ayudarnos a estar atentos y prepararnos para actuar.
Conviene prestar más atención cuando esa respuesta es desproporcionada respecto a la situación, aparece de forma muy frecuente, resulta difícil de controlar o empieza a interferir en la vida cotidiana. La interferencia puede observarse en el sueño, el trabajo, los estudios, las relaciones, la capacidad para concentrarse o en actividades que empiezas a evitar. También puede manifestarse como un enorme esfuerzo interno por mantener una vida aparentemente normal.
Otro indicador es la cantidad de tiempo que dedicas a intentar controlar la ansiedad: anticipar escenarios, comprobar que todo está bien, pedir tranquilidad, vigilar tus sensaciones o evitar posibles desencadenantes. Una evaluación psicológica permite entender si estás atravesando una reacción temporal ante una etapa exigente o existe un patrón más estable que conviene trabajar. No necesitas resolver esta diferencia por tu cuenta antes de pedir ayuda.
¿Cuándo debería acudir a un psicólogo por ansiedad?
No es necesario esperar a que la ansiedad sea insoportable. Puede ser conveniente consultar cuando notas que la preocupación, la tensión o el miedo se mantienen durante semanas, interfieren en tu descanso, reducen tu concentración o están empezando a limitar decisiones y actividades. También es razonable pedir ayuda si has empezado a evitar lugares, desplazamientos, reuniones, situaciones sociales o cualquier contexto porque temes que aparezca ansiedad.
Hay personas que llegan a consulta después de haber pasado mucho tiempo intentando resolver el problema solas. Han leído sobre ansiedad, realizado ejercicios, hablado con familiares o modificado diferentes aspectos de su vida y, sin embargo, el malestar continúa. Otras consultan mucho antes, cuando perciben simplemente que algo ha cambiado y quieren comprenderlo. Ambas situaciones son legítimas.
Una primera sesión permite analizar cuándo comenzó el problema, cómo se manifiesta, qué lo agrava, qué haces para aliviarlo y cómo está afectando a tu funcionamiento. También sirve para valorar si existen aspectos físicos que deberían ser revisados médicamente, si la psicoterapia es apropiada o si puede resultar útil una valoración psiquiátrica. Pedir una primera cita no implica asumir que tienes un trastorno ni comprometerte automáticamente con un tratamiento largo; es un espacio para valorar profesionalmente qué está ocurriendo y decidir qué pasos tienen sentido.
¿Puede la ansiedad provocar palpitaciones, mareo, falta de aire o dolor en el pecho?
Sí. La ansiedad es una respuesta que implica al organismo y puede acompañarse de manifestaciones físicas muy intensas. Entre ellas pueden aparecer palpitaciones, aumento de la frecuencia cardiaca, tensión muscular, respiración rápida, sensación de falta de aire, mareo, temblor, sudoración, molestias gastrointestinales, hormigueo u opresión. Estas sensaciones son reales: que estén relacionadas con ansiedad no significa que la persona las esté imaginando.
En algunos casos se forma un círculo especialmente angustiante. La persona percibe una sensación corporal, la interpreta como señal de que algo grave está ocurriendo y esa interpretación aumenta la alarma. La nueva activación intensifica las sensaciones y parece confirmar que existe un peligro. Este mecanismo puede intervenir en las crisis de pánico y en el miedo persistente a sufrir otra crisis.
Sin embargo, es importante no atribuir automáticamente cualquier síntoma físico a la ansiedad. Un dolor torácico nuevo o intenso, una pérdida de conocimiento, una dificultad respiratoria importante, síntomas neurológicos u otras manifestaciones preocupantes requieren la valoración sanitaria adecuada. La psicología no sustituye el diagnóstico médico. Cuando se han descartado otras causas o se determina que la ansiedad está participando en los síntomas, la terapia puede ayudar a comprender el ciclo, modificar su interpretación y reducir las respuestas que lo mantienen.
¿Cuánto tiempo puede durar la terapia para la ansiedad?
No existe un número de sesiones válido para todas las personas. La palabra ansiedad incluye problemas muy diferentes. Una fobia concreta y delimitada no tiene necesariamente el mismo tratamiento que una preocupación generalizada mantenida durante años, un trastorno de pánico acompañado de evitación o un problema de ansiedad asociado a trauma, depresión, TOC, insomnio u otras dificultades.
Las guías clínicas ofrecen referencias para intervenciones concretas. Por ejemplo, NICE señala que determinados protocolos de terapia cognitivo-conductual de alta intensidad para el trastorno de ansiedad generalizada suelen desarrollarse en unas 12–15 sesiones semanales, pudiendo ser menos si la persona mejora antes o más cuando clínicamente resulte necesario. Esa cifra describe un protocolo estudiado y no permite predecir de antemano cuánto necesitará una persona concreta.
En Well Being preferimos establecer objetivos y revisar la evolución. Durante las primeras sesiones se analiza el problema, se formula una hipótesis de trabajo y se seleccionan las estrategias adecuadas. Después se observa qué está cambiando y qué dificultades permanecen. El tratamiento puede ajustarse, espaciarse o finalizarse cuando los objetivos se han alcanzado de forma suficiente. La duración es, por tanto, una decisión clínica progresiva y compartida, no una cifra cerrada que pueda establecerse responsablemente antes de conocer el caso.
¿Qué ocurre en la primera sesión si acudo por ansiedad?
La primera sesión sirve para empezar a comprender el problema. No necesitas llegar con un diagnóstico ni saber explicar perfectamente qué tipo de ansiedad tienes. Puedes empezar por contar qué estás sintiendo, cuándo comenzó, qué situaciones suelen activar el malestar y de qué manera está afectando a tu vida. El psicólogo irá haciendo preguntas para ordenar la información y conocer los aspectos que puedan ser relevantes.
Puede explorarse cómo se manifiesta la ansiedad en el cuerpo, qué pensamientos aparecen, qué situaciones evitas, cómo intentas tranquilizarte y qué ocurre después. También interesa conocer el sueño, los cambios vitales recientes, el trabajo, las relaciones, antecedentes psicológicos o médicos y las estrategias que ya has intentado. No se trata de realizar un interrogatorio ni de contarlo todo en una única sesión, sino de empezar a construir una imagen suficientemente clara.
Cuando es posible, esa primera entrevista permite ofrecer una primera explicación sobre los mecanismos que pueden estar interviniendo y plantear objetivos iniciales. También podrás preguntar por el enfoque del profesional, la frecuencia de las sesiones, la modalidad presencial u online o cualquier cuestión que necesites aclarar. La relación terapéutica importa: la primera sesión también te permite valorar si te sientes escuchado, comprendido y cómodo con la forma de trabajar del profesional.
¿Es mejor acudir a un psicólogo o a un psiquiatra para tratar la ansiedad?
No existe una respuesta única porque psicología y psiquiatría cumplen funciones diferentes y pueden complementarse. El psicólogo trabaja mediante evaluación e intervención psicológica sobre los procesos cognitivos, emocionales, conductuales y relacionales que intervienen en el problema. La psiquiatría es una especialidad médica y puede valorar, entre otros aspectos, la necesidad de tratamiento farmacológico, la existencia de otras condiciones de salud mental o determinadas situaciones clínicas que requieren seguimiento médico.
Muchas personas con problemas de ansiedad pueden trabajar mediante psicoterapia sin necesitar medicación. En otros casos, por la intensidad de los síntomas, la existencia de otros trastornos, la evolución del problema o los antecedentes de la persona, puede ser recomendable realizar además una valoración psiquiátrica. No existe contradicción entre ambas intervenciones y, cuando es necesario, pueden coordinarse.
Si no sabes qué profesional necesitas, no es necesario que tomes esa decisión solo antes de pedir ayuda. Puedes explicarnos brevemente qué está ocurriendo y orientaremos la primera cita. En Well Being disponemos tanto de psicología como de psiquiatría, lo que facilita valorar diferentes necesidades dentro del mismo centro. Si existe una situación urgente o riesgo inmediato para tu seguridad o la de otra persona, la prioridad no es esperar una cita ordinaria, sino acudir a los servicios sanitarios de urgencia.
Las estadísticas describen poblaciones y no permiten determinar la situación clínica de una persona concreta. El contenido de esta página es informativo y no sustituye una valoración psicológica o médica individual.