A veces nos preguntamos por qué la enfermedad llega a nuestra vida en un momento concreto. Más allá de los virus o la genética, existe un componente emocional profundo. El cuerpo muchas veces manifiesta lo que la mente no ha podido resolver.
Las razones ocultas del malestar
- Por adoptar problemas ajenos: Cargar con mochilas que no son tuyas agota tus defensas.
- Por vivir en el pasado: La nostalgia crónica o el trauma no procesado mantienen al cuerpo en estado de alerta constante.
- Por trabajar en algo que no te gusta: El estrés laboral y la desconexión con tu propósito vital apagan tu vitalidad.
- Por renunciar a nuestros sueños: La frustración acumulada se acaba somatizando.
- Por guardar rencores: El enfado no expresado es como beber veneno esperando que le siente mal al otro.
- Por reprimir nuestras emociones: Lo que la boca calla, el cuerpo lo manifiesta.
- Por no soltar lo que ya no existe: El apego y la falta de duelo bloquean nuestra energía.
- Por alejar de tu vida a las personas correctas y aceptar las incorrectas: Las relaciones tóxicas enferman literalmente, elevando nuestros niveles de cortisol.
El mensaje del alma: la enfermedad como camino
El que busca verdaderamente una solución a su enfermedad tiene que ir hacia su interior para poder sanar. Sobre todo si padece una enfermedad incurable, porque enfermedad incurable en realidad quiere decir curable desde el interior, desde nuestra conciencia.
Cuando una persona sufre un desequilibrio en su interior más profundo a nivel psicológico o mental, se manifestará en su cuerpo como un síntoma o una enfermedad física o psíquica.
Un síntoma o una enfermedad es un llamado de atención, nos están avisando, porque algo erróneo está pasando. Es un mensaje del alma, un aviso del universo, es hora de hacer un cambio en nuestra vida.
Echa un vistazo a tu alrededor con objetividad
Muchas veces es cuestión de cambiar nuestra forma de pensar, de sentir y de ver la realidad. Ya que nuestra forma de ver la realidad, determina nuestra realidad. ¿Con que ojos sueles mirar la realidad?
Reconociéndolos, tenemos hecho la mitad del camino. Todo el mundo ve los defectos de los demás, pero ¡que difícil es ver nuestros propios defectos! Muchas veces las personas con las que interactuamos, son espejos de nosotros mismos. Aunque nosotros nos veamos muy diferentes a ellas, en el fondo no lo somos.
La sinceridad con uno mismo
La sinceridad para con uno mismo es una de las más difíciles peticiones que nos podemos hacer. El síntoma y la enfermedad ponen en evidencia cuestiones reprimidas y mantenidas ocultas, y por tanto nos hacen sinceros.
¿Necesitas traducir lo que dice tu cuerpo?
A veces, entender el origen emocional de un síntoma físico es complejo de hacer en solitario. Si sientes que hay emociones atrapadas que están afectando a tu salud, en nuestra consulta de psicología para adultos podemos ayudarte a descifrarlas y liberar esa carga.
No tienes que sanar solo/a.
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En Psicólogos en Majadahonda estamos para ayudarte, por si lo que necesitas algún tipo de ayuda no dudes en contactar con nosotros.