Cuando llega el invierno, el ambiente invita a mirar hacia adentro, pasamos más tiempo en casa y pensamos un poco más en lo que ha pasado. Y casi sin darnos cuenta, las luces Navideñas nos meten de lleno en una época de celebraciones y reencuentros. Pero para muchas personas que han perdido a alguien, esas fechas pueden convertirse en días muy difíciles. La mezcla entre la “felicidad obligatoria” y el dolor de la ausencia hace que aparezca lo que llamamos el “Síndrome de la Silla Vacía”.

La falta de personas importantes en tu vida

No es una enfermedad ni un diagnóstico médico, sino una forma de describir cómo el duelo se hace más intenso cuando faltan quienes solían estar presentes en los momentos más emotivos del año. Es ese momento en que la fiesta parece seguir su curso, pero lo que más se nota es justamente lo que falta.

Por qué duele más en estas fechas

La presión de “tener que estar feliz”

Todo a nuestro alrededor; la publicidad, las redes sociales, la televisión…parece repetirnos que “hay que estar bien”, que “hay que disfrutar”. Pero cuando estás pasando por un duelo, esa presión pesa. A veces uno siente que debe esconder la tristeza para no arruinar el ambiente o no preocupar a los demás.

El problema es que reprimir lo que sentimos no ayuda: el duelo necesita expresarse. Negar la tristeza solo hace que tarde más en sanar.

Se activan los recuerdos

Las fiestas están llenas de pequeños detalles que disparan la memoria: una canción, un aroma, un plato típico, una decoración. De pronto, algo tan simple como sentarte a la mesa te transporta justo a momentos compartidos con quien ya no está. Esos recuerdos, aunque bonitos y felices, pueden doler mucho, especialmente cuando aparecen de las formas más inesperadas.

El efecto del clima

Los meses fríos y con menos luz también influyen. Los días cortos y grises afectan nuestros ritmos naturales: bajan los niveles de serotonina (la hormona del bienestar) y cambian los de la melatonina (la del sueño).

Esto puede hacer que nos sintamos más cansados, más apáticos o tristes de lo normal.  Y si ya estás pasando por un duelo, ese bajón puede notarse aún más.

El cierre de año y lo pendiente

El fin de año suele ser momento de balances: pensamos en lo que logramos y en lo que perdimos. Para quienes han evitado enfrentar la tristeza durante meses, las fiestas actúan como un “recordatorio” inevitable. Es como si la vida dijera: “Ahora sí, toca mirar a la cara a lo que duele”

Cómo afrontar la ausencia 

No se trata de borrar la tristeza, sino de aprender a convivir con ella y encontrar formas de darle un lugar dentro de la celebración.

Permítete sentir

No hay emociones “incorrectas”. Si sientes tristeza, rabia o melancolía, está bien. Y si por momentos llega la alegría, también está bien. Reír o celebrar no significa olvidar: es una forma de honrar la vida que sigue. No te castigues por no cumplir con el estándar de felicidad que se espera en estas fechas.

Crea nuevos rituales para recordar

En lugar de esquivar el vacío, puedes transformarlo en un gesto de amor. Poner una vela, una foto o un objeto que te recuerde a esa persona nos hace encontrarle un sitio a esa persona, un “lugar de honor”.

Compartir recuerdos y reservar un momento con la familia para contar anécdotas o algo bonito que vivieseis junto a esa persona, nos hace encontrarle un momento a esa persona.

También gestos simbólicos como cocinar su plato favorito, cantar o bailar su canción favorita o hacer una donación en nombre de esa persona son pequeños actos que mantienen presentes a quienes amamos, sin que el dolor lo ocupe todo.

Autocuidado como prioridad

Es importante entender que no estás obligado a participar en nada de esto. Hablando desde la honestidad podríamos avisar a los nuestros de que quizás necesitemos irnos antes o que preferimos no participar en ciertas actividades. Date tiempo para respirar, caminar o implemente estar a solas si lo necesitas.

Vivir el momento presente

Cuando el dolor aprieta, la mente tiende a irse al pasado o al futuro. Practica el estar en el “aquí y ahora”: siente el sabor de la comida, el calor de un abrazo, la música, las risas.

Estar presente no elimina el dolor, pero sí lo hace más llevadero.

El síndrome de la silla vacía

Las fiestas pueden ser una montaña rusa de emociones. El Síndrome de la Silla Vacía nos recuerda que el dolor no desaparece de un día para otro, pero puede transformarse.

El objetivo no es forzarte a sentir euforia, sino encontrar algo de calma, un poco de paz y aceptar la nueva forma que tiene tu vida ahora.

Y si sientes que la tristeza te supera, pedir ayuda profesional no es signo de debilidad: es un acto de amor propio y una forma valiente de seguir adelante.

Alejandra Casado Herranz

Si estas fechas os resultan especialmente difíciles, no tenéis por qué afrontarlo solos. En nuestro centro de psicología en Majadahonda te acompañamos para trabajar el duelo y recuperar la calma y el bienestar. Contacta con nosotros o solicita tu cita y da el primer paso hacia tu cuidado emocional.

Bibliografia

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  2. Escuela Mediterránea de Psicología. (2022, 22 de abril). Las emociones y las estaciones del año. Obtenido de https://empsicologia.com/emociones-estaciones-ano/
  3. Linares Nevado Psicología. (2024, 13 de diciembre). Cómo la navidad impacta en nuestra mente y emociones. Obtenido de https://linaresnevadopsicologos.com/como la-navidad-impacta-en-nuestra-mente-y-emociones/
  4. Therapyside. (2023, 19 de diciembre). Impacto emocional de la Navidad en tu salud mental. Obtenido de https://www.therapyside.com/post-es/navegando-las-emociones navidenas-un-viaje-por-el-impacto-en-nuestra-salud-mental
Cita
"Aunque nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede comenzar ahora y hacer un nuevo final." — Carl Bardn

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