Cómo comunicarse de forma eficaz

By Psicologos Majadahonda

Cómo decía Aristóteles somos seres sociales, necesitamos interactuar con el entorno y con otras personas para sobrevivir. Nuestras relaciones se basan en la comunicación y como buenos seres sociales comunicamos aún sin ser conscientes de ello. Nuestra postura corporal, nuestra mirada, incluso el silencio que prologamos o que cortamos con alguna palabra dice algo a la persona con la que estamos interactuando; pero lo anterior será motivo de otro artículo.

            Nos centraremos aquí en lo que sí queremos decir utilizando el lenguaje Al interactuar con otra persona, nuestro objetivo es expresar algo que pensamos, sentimos, queremos pero no siempre llegamos a un entendimiento mutuo; por lo que nuestra frustración aumenta.

            ¿Cómo podemos mejorar esta comunicación?

            Haciendo uso de la asertividad. La asertividad es la habilidad de expresar de forma adecuada, sin agresividad ni hostilidad, nuestras emociones a otras personas.

            ¿Cómo expresar un mensaje de forma asertiva? Consejos de los mejores psicologos en majadahonda:

  1. Mensajes desde el “YO”

En una situación en la que desees expresar tu opinión ante un comportamiento que te ha molestado de otra persona, hazlo en primera persona; cambiemos ”Eres un egoísta” por  “Mañana tengo muchas cosas que hacer, estoy agotado, me gustaría que bajaras la música porque necesito dormir”

  • Ser sincero y empático

Expresa tu necesidad u opinión de forma simple y sencilla, teniendo en cuenta el ambiente y los sentimientos de la persona que tenemos frente a nosotros. A veces menos es más. Comienza con cosas que supongan para ti menor riesgo de sentirte expuesto ante otra persona, así iras cogiendo confianza en ti mismo y llegarás a expresarte de forma normalizada.

  • Cuida el tono y la postura corporal

Parecer seguro al expresar lo que pensamos, queremos o sentimos es muy importante. Habla con la suficiente claridad y tono de voz como para ser escuchado. Cuida tu expresión facial, mostrarse neutro, sonreír y mirar a los ojos, son cualidades que denotan seguridad. Si no encuentras la respuesta esperada, busca una respuesta constructiva, no te frustres.

  • No te disculpes por expresar lo que sientes

No estás obligado a justificar lo que sientes o cambiar de opinión. Validar tus sentimientos y permitirte expresarlos es el primer paso para que los demás lo hagan.

  • Aprender a decir “NO”

A veces nos sentimos en la obligación de decir que si a los planes que nos ofrecen por el hecho de agradar a los demás; al comienzo de decir no, puede que te sientas ansioso pero será liberador en un futuro próximo.

Adquirir esta habilidad hará que te conozcas mejor a ti mismo, mejorará la forma de interactuar con otras personas y de esta forma, dará calidad a tu vida.

Desde Psicologos en Majadahonda te animamos a ponerlo en práctica y que compruebes por ti mismo los beneficios de hacerlo.

Autora: Lucia Lancha

Claves para ayudar a un familiar que siente tristeza o frustración

Reconoce su valentía

Aunque pueda parecer extraño, cuando alguien nos verbaliza su tristeza, frustración o descontento, se está armando de valentía al hablar desde un lugar de vulnerabilidad. Un lugar desde el cual, sentimentalmente, se está mucho más expuesto que de costumbre. En un mundo tan abiertamente hedonista, reconocer dolor es cuanto menos un acto de sinceridad –con uno mismo y con la persona que tenemos en frente-.

Valida su emoción

Lo primero que debemos hacer cuando una persona nos manifieste tristeza y/o frustración es validar lo que está sintiendo. Aceptar una emoción es el primer paso para poder trabajar sobre ella. Primero de todo debe ser reconocida, y para ello es fundamental que a la persona de enfrente le llegue el mensaje de “puedes sentirte así y puedes compartirlo aquí conmigo”.

No intentes animarla en ese mismo momento. A menudo hacemos un uso erróneo de la lógica, entendiendo que la solución a X problema será lo contrario a este, es decir, lo contrario a X. Si aplicamos esto al terreno de las relaciones sociales caemos en la suposición de que si alguien está triste y nos lo manifiesta verbalmente, la solución se encuentra en animarle, puesto que esto es “lo contrario” a la tristeza, ¿no?

Este tipo de respuestas –aunque queda recogida su buena intención de ayuda- a menudo reafirman el problema, pues la persona no llega a sentirse comprendida sino incluso culpable por no ser capaz de experimentar en ese momento ninguna emoción de aquellas que definimos como “positivas”.

Por eso remarcamos la necesidad de validar las emociones del que las sufre, porque reflejarlas – exactamente igual que un espejo- nos ayuda a comprenderlas. Es en muchos casos en el espacio de interrelación y comprensión entre dos personas –la que sufre y la que escucha- donde se produce el alivio al malestar. No hay herramienta más poderosa que saber escuchar y hacer sentir a las personas escuchadas. 

No trates de relativizar en ese preciso instante

Vamos a olvidarnos de la mítica “hombre, piensa que hay cosas peores”. Eso es algo que conscientemente, ya sabe todo el mundo. Con un córtex tan desarrollado y un sesgo tan bestia hacia lo negativo, los seres humanos somos máquinas de plantearnos los peores escenarios posibles.

, te puede caer un piano de cola en la cabeza ahora mismo al salir de casa, te puede matar un rayo en medio del mar y morir frito, podrías no tener un trozo de comida que llevarte a la boca, o ni si quiera tener un techo bajo el que pasar la noche. Podrías caerte y quedarte sin dientes, o morir en un accidente de avión. Y eso es algo que ya sabe todo el mundo, por lo que no necesitan que lo repitamos y menos en un momento de vulnerabilidad.

Recordarle a alguien que pueden pasar cosas peores, no sólo la invalida, sino que añade una mezcla de culpa (“soy un egoísta, ¿para qué me quejo de esto?”) y de ansiedad (tiene razón, me puede pasar todo esto) que no solo son contraproducentes sino completamente innecesarias. La angustia, la frustración o el bloqueo emocional no se eliminan con el pensamiento de que «podría ser mucho peor que esto».

Ofrece tu ayuda sin invadir su espacio

Si quieres y te ves en la posición de poder ayudar, comienza ofreciéndote. Es fundamental que la persona que te ha manifestado tristeza/frustración/etc comprenda y sienta que estás ahí, y que puede recurrir a ti si lo necesita. Muchas veces, con la percepción de gente que te quiere alrededor, es suficiente.

A veces, sin embargo, pensamos que podemos hacer mucho más de lo que estamos haciendo, y desde una posición de amor pero bastante poco constructiva, ayudamos con un carácter tan protector que acabamos anulando a la persona. Por eso, trata de no asumir responsabilidades ni cuidados que no te pertenezcan, porque un paso fundamental para que la otra persona se sienta mejor es seguir reconociéndola como una persona capaz.

El pollito nunca aprendería a volar si la madre no le dejase salir del nido, ¿verdad?

Aprende a regular la expresión emocional

Debemos tener en cuenta que se puede hacer un análisis racional y ajustado de la realidad sin desestimar los sentimientos de quien lo sufre. Todos/as tenemos nuestras batallas y son igual de válidas. La expresión emocional puede regularse –con el tiempo- sin llegar a ser inhibida, haciéndole sentir a la persona en una relación de seguridad y confianza.

Estas son algunas pautas que os ofrecemos desde psicologos en majadahonda para ayudar a vuestros familiares o amigos que están sufriendo depresión, ansiedad, o cualquier tipo de sintomatología afectiva negativa.

Autora: Lucía Hernández